LexiVox
Ir a: BuscarComentariosEtiquetasEstadísticas

Buscar normas

Buscar las normas por los textos de su contenido o de su metadata

febrero/1990

julio/2009

abril/2005

decreto supremo

agosto/2007 35 mayo/1997 42 octubre/2005 38 noviembre/2004 45 mayo/2008 42 abril/2004 35 abril/2008 37 julio/2002 48 noviembre/2008 35 mayo/1992 44 agosto/2004 36 julio/2004 37 octubre/2000 37 julio/1991 34 diciembre/2004 71 marzo/1993 43 ley 86 octubre/2004 37 julio/1997 92 julio/2005 36 diciembre/2005 84 diciembre/2007 34 julio/1993 35 septiembre/2001 34 octubre/1991 43 junio/1999 48 noviembre/2006 35 junio/2004 54 junio/1997 43 2005-12-20 35 mayo/2009 34 enero/2004 36 22 de diciembre de 2005 37 mayo/2004 61 noviembre/2011 52 31 de julio de 1997 54 septiembre/2005 40 diciembre/2008 39 septiembre/2004 54 diciembre/2001 42
Ir a: BuscarComentariosEtiquetasEstadísticas
 
Humor Lexivox humor

Un vieja solterona llama a la oficina de un abogado y le dice a la recepcionista que quiere hablar con un abogado acerca de preparar un testamento. La recepcionista le sugiere hacer una cita para que acuda a la oficina a ver al abogado. Afligida, la mujer explica:

Tiene que entender, señorita, que yo he vivido sola casi toda mi vida; raramente le veo la cara a alguien y no me gusta salir de mi casa. ¿Hay alguna posibilidad que el abogado venga a mi casa?

La chica de la recepción habla con el abogado y éste acepta entrevistarse en la casa de la solterona. Cuando el abogado llega a la casa de la mujer, su primer pregunta fue:

—¿Cuáles son sus propiedades y cómo desea distribuirlas en el testamento?

—Aparte de los muebles y los artefactos eléctricos que usted ve aquí, tengo una cuenta de ahorros de US 50,000 — 56.000 Euros — 9.317.000 pesos.

—¿Y qué piensa hacer con el dinero? — le cuestiona el joven abogado.

—Bueno, como ya les expliqué, yo he vivido una vida muy recluida. La gente del barrio no saben ni quién soy yo. Me gustaría apartar 45 mil para el funeral.

—Con un funeral así de grande de seguro que hasta en las noticias la van a dar a conocer. Pero, dígame, que piensa hacer con los otros US 5,000?

—Pues como nunca he sido casada y nunca me he acostado con un hombre. Yo quiero usar el resto del dinero para hacer arreglos con un hombre para que se acueste conmigo. ¿Usted cree que me pueda conseguir a alguien?

Esa noche, cuando el abogado le estuvo contando a su esposa la petición tan rara que había hecho su nueva clienta, la esposa le insinuó lo mucho que podrían hacer con los US 5,000 extras. Después de convencerlo, acuerdan que él iba a ganarse ese dinero, no sin antes advertirle:

—Te voy a llevar a la casa de la solterona mañana tempranito, y te voy a esperar a que termines.

La mañana siguiente, la mujer lo llevó a la casa de la solterona y lo esperó. Pasaron tres horas y como el esposo no salía, la mujer, desesperada, comenzó a tocar la bocina del carro. El esposo se asoma por la ventana y le grita:

—Ven a recogerme mañana; ya la convencí de que la alcaldía la entierre en una fosa común para que así sea gratis el entierro...

Sonreir otro poco...

CopyLeft LexiVox 2011 - La Paz, Bolivia
Sitio impulsado por DeveNet.Net - software para Internet

Valid XHTML 1.0 Strict   ¡CSS Válido!